12.01.2009

A la caza del lugar común


Si usted abrió el diario Granma de este martes, no hizo más que encontrarse con las frases hechas de siempre, típicas del periodismo cubano. Las mismas de todos los días, pertenecientes a un discurso informativo que se basa en el automatismo y el utilitarismo. Se entiende que nadie lee las noticias buscando proezas del lenguaje, pero la cantidad de lugares comunes que uno se encuentra en los diarios oficiales se pasa de lo digerible: constituyen una provocación a nuestra serenidad de lector. Por supuesto, muchos clichés son inevitables, propios de ese lenguaje, y logran su efecto expresivo; mas ya sabemos que el castrismo es un verdadero matadero de la espontaneidad, y ha sido capaz de engendrar una enorme enciclopedia de locuciones típicas. ¿Cuántas veces hemos escuchado cosas como “único de su tipo en el país” o “trabajar con tesón y ahínco”, entre otras miles?

Comprobarlo es muy fácil. Aquí siguen algunas expresiones tomadas de la edición de hoy:

a lo largo de la historia /maquinaria bien engrasada / por pura cortesía/ a quien tuve el privilegio de conocer / dignos herederos / ausencia total de ética / la conciencia de los pueblos/ aplastada a sangre y fuego / hecho real, innegable / es conveniente recordar / generosa cooperación / batallando arduamente por superar los obstáculos / lucharán sin descanso / el espinoso asunto / sostienen conversaciones / una vez concluida la ceremonia / tuvo lugar el encuentro / coincidieron en el propósito / abordó asuntos de interés bilateral / han desempeñado un papel decisivo / preservación de la soberanía / orgullo de nuestro pueblo / magnífica forja de cuadros / calurosa y fraternal felicitación / librar con éxito / la experiencia satisfactoria / destacó la importancia / el marco fue propicio / temas de interés / sostendrá conversaciones / logros significativos / labores de recuperación / acometen las faenas de recuperación / contará con las actuaciones de / se alzaron con el galardón / se llevaron el gato al agua / se alzó con el premio / centró hoy el debate / existe un denominador común / trabajando con intensidad / los cuantiosos recursos
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11.29.2009

Parte de guerra intelectual


El gobierno de Cuba necesita, urgentemente, ampliar su núcleo de activistas intelectuales. Los privilegios que toda complicidad reviste no bastan para abarrotar las trincheras de escritores. El frente blogger que crearon ha fracasado, ya que nada en ellos resulta convincente o atractivo. Los artistas plásticos, cuando tratan de halagar los sentidos comunales, se quedan en el pictorismo anodino. Los cantos de alabanza, cada vez menos frecuentes, van quedando como banda sonora tribal: monótona, ceremoniosa. Los dos o tres caricaturistas que venden su conciencia crítica siguen calcando modelos maniqueos, que ni siquiera pretenden pasar por humor reflexivo. Los periodistas, ya sabemos, redactan el acta policial de turno. Algunos escritores de provincia, cansados de esperar por la redención en vida, colaboran con periódicos digitales que sobresalen por su bolchevismo frenético y van del vituperio al sollozo, siempre genuflexos. Como les escasean los ensayistas, utilizan a esos literatos urbanos, muy comunes en el mercado instructivo, que fracasaron en el verso y la ficción y ahora reclaman su safe pass a tierra canónica, llenándoles los bolsillos de dracmas a cambio de más y más alambicamiento. Como les escasea el ingenio, se limitan a replicar matrices, sin dar con una receta original. Los agentes cibernéticos tienen que contentarse con hacer enlaces a periódicos libertarios cuya existencia es amparada por constituciones capitalistas. Tienen que contentarse con el copy & paste y la solidaridad de personas que aprovechan las garantías individuales de sus respectivos países. Han tenido que acudir a las reservas, porque no toda la intelectualidad de la isla gusta del jacobinismo. Han tenido que usar bagazo y material de tercera, colaboradores improvisados, personeros con traumas domésticos. No merecen ni ser llamados enemigos. Son, simplemente, letra vencida.
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11.27.2009

Páginas

Pasados ya veinte años, el exiliado decide visitar las ruinas de su pueblo y los pocos familiares y conocidos que le quedan. Su esposa le ha recordado los inconvenientes con que tropezará: falta de sanidad, aguas enfermas, violencia social, acechanzas. Tendrá que atiborrar su maleta de vitaminas, antibióticos, papel sanitario. Nostalgia apuntalada y resguardada, que se sabe sedienta de pasado. El viajero abraza a sus hermanos y sobrinos, y reconoce la destrucción por todas partes. La primera noche duerme en casa de su hermano menor. La alegría de sus anfitriones parece genuina. Pasa un rato de sofoco, ya tarde, sentado en la taza del baño. Algo que comió en la improvisada recepción familiar. Le habían pedido que descargara sus desechos con el cubo del rincón, pero al menos es una taza y no un retrete.Tiene que admitir que no todo es desagradable. Por la ventana entra un perfume que casi había borrado: el galán de noche. En el exilio se olvidan las pequeñas cosas, reflexiona, y encuentra otro ejemplo de ello en el pequeño estante a su derecha. Toma un ejemplar de El Conde de Montecristo, el primer tomo; lo hojea, y recuerda aquellas enormes tiradas con que el gobierno llenaba las librerías. Eran ediciones malas, pero todos podían comprarlas. Así pudo leerse los clásicos, sin invertir casi nada, gracias a un gobierno populista.

Al cabo de dos semanas de viajes por el campo y reencuentros con antiguos amigos y enemigos, el exiliado regresa a casa de su hermano menor, a descansar y poner sus ideas en orden. Por la noche, sentado en la taza, casi rendido, extiende su mano para alcanzar el primer libro del estante. El cesto del baño lo confirma: al Conde de Montecristo le han ido arrancado, una tras otra, cerca de treinta páginas.
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11.26.2009

Tablero de repudio


11.24.2009

Breve tratado sobre las armas del castrismo


Ellos hubieran querido usar otro procedimiento, algo más enérgico y punitivo, en vez de limitarse a mugir, agitar los puños y torcer los rostros. El instinto bestial no se satisface con tantas limitaciones, pero las órdenes eran precisas: los corresponsales extranjeros no pueden fotografiar verdugones. La prohibición de los golpes es algo coyuntural, temporal, debido al escándalo reciente en torno a Yoani Sánchez, que mostró fotos para contradecir al personal médico que la atendió. Los golpes son el alma del acto de repudio, y ellos no van a renunciar a tanta expresividad. Ya pronto los veremos resurgir, en el cuerpo de alguien que no se pueda defender.

Lo único que ha cambiado, con relación al terror de 1980, es la ausencia de huevos y tomates. Aquellos tiempos del huevo a 8 centavos son apenas un recuerdo en las mentes de este rebaño joven. A lo más que pueden aspirar estos muertos de hambre de hoy es a salcochar sus antiguos proyectiles, si es que los consiguen. Freírlos constituye todo un lujo.

La chusma tiene ahora que pagar los proyectiles a sobreprecio, y tragárselos acompañados del otrora arroz nupcial, porque el menú guerrillero sigue reduciéndose, sin opciones de lanzarlo contra el enemigo. Justicia avícola, para decirlo de alguna manera.
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11.23.2009

¿Es usted realmente periodista?


¿Es usted realmente periodista?
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Lo primero que debe hacer, para saberlo, es buscar la fuente de sus ingresos. Si su periódico o agencia dependen de las arcas de un gobierno, entonces usted es un simple propagandista, un empleado más que debe cuidar los intereses de su patrón. Y si ese gobierno no permite la existencia de otros periódicos que se salgan de la única línea editorial, entonces el oficio suyo se abarata mucho más: usted es un propagandista impune.

Si aspira a que sus artículos se valoren sólo por su novedad o impacto, sacrificando la redacción y el estilo, a base de clisés efectistas, lugares comunes y prosa elemental, se lo aconsejo desde ahora: busque una posición en la línea de fuego, como reportero gráfico o comentarista in situ. Lo mínimo que se le puede pedir a alguien que comercie con la palabra es que sepa escribir. Usted, definitivamente, no es periodista.

Si veta o participa en el veto de ciertas noticias, por considerarlas inconvenientes para el orden moral o político del país, no se haga ilusiones de ejemplaridad: usted es un simulador más.

Si alguna vez un trabajo suyo le ha sido devuelto porque atenta contra el concepto general de la doctrina imperante, sin objeciones específicas, y esa negativa le hace sentir mal porque lo considera un trabajo valioso, y se queda callado, entonces usted es un borrego que quizás goce de cierto oficio y gracia comunicativa, pero periodista no es.

Si, yendo contra el Código de Ética, exalta desmerecidamente a personas que sólo admiten pleitesía, usted no pasa de ser otro adulador con acceso a los medios.

Si, yendo también contra el Código de Ética, utiliza su oficio para difamar o desacreditar personas por motivos meramente políticos, usted es un calumniador que se cobija en la inmunidad oficial.

Si no es capaz de corregir las innumerables faltas de ortografía de un texto que ha publicado hace días en la red (lo virtual tiende a justificar tantas carencias: acentos, tildes, espacios…) y no lo hace por ignorancia, eso significa que usted tiene menos preparación editorial que un linotipista. Vaya pensando en algún trabajo manual o bestial, que se ajuste a sus condiciones.

Si no puede contener los improperios y los insultos hacia personas que le desagradan, y es incapaz de velar su euforia u ofuscación, piense en otras posibilidades expresivas: jefe de piquete, coordinador de brigadas de respuesta rápida, policía importado de provincias… Pero nunca el periodismo, por favor.

Si decide explorar objetivos de interés informativo, a tal punto de llegar a obsesionarse con ellos, sin que otro tema le distraiga y le reclame atención, documentándolos con morbo e impudicia, considere la alternativa de proclamarse paparazzo o detective, si ya no es una de las dos cosas. No siga postergando su vocación.

Si intenta escribir artículos originales, pero sólo le salen consignas, usted ha confundido el periodismo con el rotulismo. Corra a buscar la brocha y el cubo inmediatamente.

Si de veras cree que un periódico es soporte de noticias sobre agricultura regional y experimentos con larvas que salvarán al país del abismo, y que basta leer sus titulares triunfales para alcanzar la ilusoria Utopía, entonces le recomiendo una larga estancia en cualquier asilo mental que consienta admitir su desvencijada figura, y que le prohíba tocar lápiz y papel.

Si basa su ilusión profesional en esos años de estudios parametrados y básicos, y en el trozo de pergamino barato que clavó en la sala de su casa, gracias a la generosidad de un sistema que ahora le saca provecho y lo mantiene en perpetua sobrevida, le aconsejo de corazón que despierte de una vez. Usted es una pieza hueca, útil en el casillero, salvada del agrafismo con un propósito instructivo. Usted no es periodista.

Si no se arriesga, y no cuestiona los poderes, y no se atreve a dudar de todo, hasta de sí mismo, usted es un lisiado mental. Usted no es periodista.

Entusiasmo, militancia, retórica, adhesión, disponibilidad, disfraces, eufemismos, desfachatez, apoyo oficial, falta de lecturas, nacionalismo, fidelidad, prestancia, cuerdas vocales fuertes, odio al enemigo, papel sanitario gratis, cuotas, accesos, tiempo de máquina, cámara digital, micrófonos, impaciencia…

Nada de eso le falta. Pero usted no es periodista.
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11.21.2009

Turba y cita


Y de nosotros ¿qué quedará,
atravesados como estamos por una historia en marcha,
sintiendo más devoradoramente día tras día
que el acto de escribir y el de vivir se nos confunden?

(Heberto Padilla)
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11.19.2009

Defensa Y

Nunca la he considerado otra cosa que Ciudadana. Como casi nadie que yo conozca: insistente, atrevida. No es escritora, ni periodista. ¿El tan mentado periodismo civil? Alguien que encontró una manera de hacerse oír, en todo caso. Y vaya si lo ha logrado. Lo hace con toda la llaneza posible. Una llaneza muy rara en Cuba. Y en los cubanos. Mesura también. Más rara todavía. A veces se le escapan ciertas torpezas, pero nuestro escrutinio y expectativas son implacables. Yo le habría pedido más sentido del humor. O cinismo, no sé. Me hubiera gustado que nada perturbase su reclusión. Libre de pelucas, pancartas o diatribas grabadas. Un rincón virtual, muy peligroso, y no otra cosa. No es perfecta. No siempre dice o hace lo que queremos. Algunos no le perdonan el currículum. Breve y vertiginoso. Otros la acusan de ceder al espectáculo. Un dictador moribundo la menciona de paso. Un presidente americano le responde un cuestionario. Ha puesto a gritar a medio mundo, a su favor, en su contra. Nadie se queda a medias.

A los agentes los mantiene insomnes.

A los delatores los obliga a triplicar sus reportes.

A los edecanes culturales les mejora su cultura cibernética y les hace rebajar el nivel de su prosa.

A los aduladores los hace exagerar.

A los detractores los hace exagerar de igual modo.

A los que fingen ignorarla, los hace escribir sobre temas que denotan ese fingimiento.

A los envidiosos los pone a mascullar su rabia y a buscar eslabones débiles.

A los cobardes les exacerba la cobardía: golpes, ofensas, infamia.

A los burlones les desgasta la agudeza.

Si no existiera, la hubiéramos tenido que inventar.
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Del cielo del primer piso


Por Alcides Herrera

Del cielo del primer piso
nos trajeron un tabaco.
Nos gustó. Le gustó a Baco,
a quien pedimos permiso.
El canal, el Paraíso,
entretienen por ahora.
Xenia Bergman enamora,
a su manera, y apunta
detalles de la pregunta
más difícil, más sonora.

Cuando se calla, aparecen
cien mil denominaciones
y pasan varios ciclones
y las uñas no me crecen.
Mueren, aunque no "fenecen"
y el mar se lleva una parte.
Te pasó, no va a pasarte:
mis manos tienen poder.
Volví para no volver.
Para pasar, que es un arte.
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11.16.2009

Around Chattanooga





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